Odisea Austral – Día 7

(Puerto Tranquilo – Cochrane – Coyhaique)

Las Catedrales de Mármol se alzan sobre la orilla sur del Lago General Carrera (qué costumbre tan asquerosa la de usar militares para nombrar lo común), sugerentes y resplandecientes de luz; las aguas azul turquesa, colmadas de iridio, lamiendo los estratos superpuestos; contemplan el paso de los eones, las glaciaciones, las subidas y bajadas del nivel de las aguas, una suma inconcebible de giros que el planeta ha dado sobre sí mismo y alrededor del sol, dibujando espirales en la galaxia. Impresiona el brutal poder geológico, invoca a sentirse pequeño. Sin embargo, el frío nos va aniquilando los pensamientos mientras avanzamos en la lancha, un viento gélido que pule nuestros nosotros como si también tratase de esculpirnos un aspecto nuevo. Alrededor, se abre la mañana como una ostra a los nutrientes del océano. Al terminar, vamos a calentarnos a una cafetería anodina (una más), y todavía más tarde, emprenderemos rumbo norte, dejando a ambos lados del autobús estampas en las que uno podría acampar toda la vida. Nos espera Coyhaique, lo civilizado, farolas y edificios de varios pisos, grandes supermercados, una wifi en condiciones. Allí contemplaremos el atardecer, dejando atrás la primera parte de esta Odisea Austral.

Viene de Odisea Austral – Día 6.

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