Odisea Austral – Día 1

(El Chaltén – Punta Norte en el Lago del Desierto)

Un pequeño claro entre el bosque de lengas, dos casetas del puesto fronterizo argentino, el lago, abriéndose hacia el sur como una vaina de leguminosas; en la orilla, un oleaje mínimo, animado solo por el viento; un muelle recortado contra el horizonte neblinoso. Pienso en el Jack Kerouac de Los vagabundos del Dharma, también en la casa fantasmagórica de El saco de huesos de Stephen King. Junto a las tiendas, pastan un

grupito de caiquenes (gansos australes), también un par de bandurrias. Alzamos un muro de ramas secas entre troncos de lenga, tratando de proteger nuestra tienda malherida. Tras una larga ruta arrastrando la mochila, la contemplación del lago crispado por el viento, las montañas y sus crestas y cortados difuminados por la niebla, la bandera argentina bailando en su mástil, el susurro del aire en las hojas de los árboles, es como un masaje, un descanso, una paz sin precio y con el único costo del sudor de nuestros cuerpos.

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